Los croissants y su ‘desconocida’ historia

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Casi todos asociamos los croissants a Francia, sin embargo su origen es diferente. Aunque cada vez que nos llevemos esta deliciosa media luna de hojaldre a la boca imaginemos la Torre Eiffel y los Campos Eliseos lo cierto es que su aparición se relaciona con el intento de invasión de Viena por parte del imperio Otomano.

En 1638 el creciente imperio nacido en la actual Turquía amenazaba con conquistar Viena y fueron los panaderos los que, ante la intentona turca de emboscar la ciudad, pudieron dar la voz de alarma y hacer que los soldados vieneses llegaran a tiempo para frenar la toma de la ciudad.

En conmemoración de esta victoria, cuenta la leyenda, crearon un dulce en forma de media luna (cómo las de las banderas de los otomanos) para hacer referencia a la gesta. Posteriormente se extendería por Europa, aunque se dice que a Francia llegó de manos de la reina Maria Antonieta, que tenía origen austriaco.

Este sencillo producto llena hoy panaderías de todo el mundo, y no se puede negar que, independientemente de su origen, es un símbolo de Francia. Tan simple como mantequilla, harina, levadura, y azúcar. Y el secreto del amasado. ¿Has probado los nuestros?