La tradición del Roscón de Reyes

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Desde que tenemos memoria, siempre hemos comido Roscón de Reyes. Pero… ¿desde cuándo ocurre esto?

Parece ser que nos tenemos que remontar ni más ni menos que al siglo II a.C. Durante las Saturnales (celebraciones paganas), la gente realizaba dulces en los que introducían frutos secos. Fue aquí cuando este postre se convirtió en uno de los más populares durante las “fiestas de los esclavos”.

Se piensa que fue en el siglo III d.C. cuando se comenzó a introducir el haba, símbolo de prosperidad y fertilidad. Así, a quien se la encontraba en su porción se le auguraba prosperidad durante el resto del año.

Los reyes de Francia quisieron unirse a esta tradición tan rica. A quien le salía la apreciada legumbre se le nombraba durante la celebración como “el Rey del Haba”.

Fue Felipe V quien, ya en España, introdujo una nueva tradición insertando una moneda en el roscón, que, con el tiempo, se fue cambiando por una figurita de cerámica. De este modo, el haba se convirtió en el símbolo negativo de este dulce.

Desde entonces, el afortunado al que le sale la figurita es el coronado como “rey de la fiesta” (muchos roscones vienen con una corona para poder ponérsela a quien encuentre dicha figura), y quien encuentre el haba en su porción será nombrado como el “tonto del haba” teniendo que pagar, en algunos casos, el precio del roscón. Será de esta tradición de donde nazca el famoso insulto de “tontolaba”.