La harina de fuerza: qué es y por qué no siempre es la mejor

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Es habitual escuchar consejos, leer post, o ver a personas dudosas respecto a la ‘harina de fuerza’. Muchos de esos consejos o webs afirman que este tipo de harina es la más adecuada para hacer pan, sin embargo, no siempre es así. Desde muchas panaderías se afirma que los panes hechos con harina panadera crecen más, están más tiernos y su miga está más espnjosa y prieta.

La harina de fuerza tiene un exceso de gluten, y eso impide que la masa se expanda con facilidad como sí hace con la harina panadera. Al menos esa es la teoría ya que hay quien afirma que le da mejores resultados el otro tipo.

La diferencia entre ambas está básicamente en el tipo de trigo. La harina de fuerza proviene de un trigo más duro y con más gluten y por tanto se suele utilizar para repostería ya que se pueden hacer más formas y figuras al tener más resistencia al estirado. Ideal para elaboraciones que contengan mucha azúcar o grasas, pero poco apropiada si se busca un pan más ligero.

En algunas recetas también se recomendará mezclar ambas, para conseguir esponjosidad sin perder la resistencia. Es cuestión de elección, pero la conclusión es que cada harina tiene su cometido, y que no debemos influenciarnos por los gurús que afirman que la única válida es la harina de fuerza.